jueves, enero 03, 2008

LA EDUCACIÓN NO FORMAL DE LOS CIUDADANOS. UNA VÍA PARA REFORZAR. LA PARTICIPACIÓN EN LOS PROCESOS DE DESARROLLO LOCAL SOSTENIBLE.


Aprender a participar -y particularmente aprender a participar en procesos de desarrollo humano, sostenible y comunitario- es un proceso educativo que se encuentra comúnmente atravesado por tres fases o etapas en espiral. Pasa, intermitentemente, por las mismas dimensiones de la realidad social y sicológica de los participantes, aunque nunca de la misma manera.


Gracias a la división de las Ciencias en disciplinas, la simplificación de la realidad en áreas de conocimiento y la conversión de la experiencia en experimento, hoy disfrutamos de un nivel de vida tecnológico al que muy pocos estamos dispuestos a renunciar. Pero, sin embargo, el problema de la ciencia en este momento no es un problema científico sino metacientífico. No se trata de conocer para dominar; el problema está en cómo dominar el dominio del conocimiento.


Desde esta perspectiva, el gran desafío de los movimientos de participación ciudadana consiste en comprender la realidad sin desunirla ni seccionarla: no se puede separar el crecimiento del desarrollo; lo ético está Implicado con lo económico, lo político y lo científico; lo local y lo global son indisociables (la realidad es glocal); los unos necesitamos a los otros para identificamos, necesitamos la interculturalidad más que la multiculturalidad. Cada cosa que pasa en un lugar afecta a todos por muy lejano que esté ese lugar.


El lema de los ecologistas alemanes pensar globalmente, pero actuar localmente ha mostrado su validez a lo largo del tiempo pero contiene su limitación es también necesario -y hoy es más fácil- actuar globalmente. Es preciso aprender el camino de Ida y vuelta porque es posible ir y venir: actuar global y localmente y pensar global y localmente actuar desde el pensamiento y pensar desde la acción; aprender para hacer y hacer para aprender.


Las estrategias educativas del desarrollo hacen girar sus procesos educativos en un paradigma helicoidal que procura avanzar en espiral, pasando reiteradamente por las mismas fases aunque nunca al mismo nivel ni de la misma manera.


El paradigma de la espiral: conocer - comunicar - transformar - evaluar conocer…


Antes de adentrarnos en esta estrategia educativa tan utilizada en los ámbitos de la educación no formal aclaremos unos cuantos puntos. En primer lugar el inicio del movimiento espiral no comienza necesariamente, en el mismo punto para todos; depende de la situación de cada grupo y de sus motivaciones iniciales. Algunos parten con inquietudes cognitivas, les motiva la curiosidad.


Otros, en cambio, .son mas son más activos y su motivación de raíz es la de hacer algo para cambiar. Comienzan, por lo tanto, actuando y en el proceso de acción se dan cuenta de que tienen que tener información, conocer más a fondo los problemas y compartirlos para que su actuación logre los resultados deseados. Desde la acción descubrirán la necesidad de la Información y de la comunicación.


Un tercer grupo, en cambio, son más afectivos y por un sentimiento de amistad, comunicación y pertenencia al grupo se enrolan en las distintas fases del proceso.


En segundo lugar, es importante que el ciclo en espiral vaya avanzando para que realmente exista un verdadero proceso educativo. Pararse solamente en conocer, por mucha Información que se adquiera no conducirá a un conocimiento en profundidad de los fenómenos ni a la sabiduría que aporta el pasar por todas las restantes fases de la espiral. Los procesos educativos han de ir integrando las distintas dimensiones del conocer, del comunicar y del transformar como condición indispensable para obtener un verdadero desarrollo.


En tercer lugar, el proceso educativo no tiene fin. Una persona, un colectivo o una región nunca están desarrollados del todo. Nunca, paradójicamente un adulto es adulto, siempre puede crecer y avanzar. Obviamente esta situación no hay que asociarla con inestabilidad o inmadurez sino con la dinámica de la propia vida, siempre en movimiento. No somos de una vez para siempre sino que estamos siendo a lo largo de toda la vida. En este caso, el desarrollo sostenible, en lo que respecta a la educación para el desarrollo, tampoco es un estado sino un proceso.


En cuarto lugar, las actividades educativas que se establecen, aun pudiendo ser las mismas, cumplen una función distinta en la estrategia educativa dependiendo de la situación o momento procesual. Así, por ejemplo, las campañas educativas pueden ser de Información o de transformación y sirven, también, a la comunicación en equipo: las exposiciones pueden provocar reflexión, comunicación y transformación, los cursos pueden servir para informar para conocer o para planificar acciones: la participación en un Comité puede ser un compromiso y un lugar de información; una manifestación puede servir de interrogante a unos y, al mismo tiempo, ayudar a transformar estructuras y sistemas de conducta personal o colectiva.

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