sábado, mayo 14, 2011

CIUDADANÍA UNIVERSAL Y SU IMPACTO EN EL DESARROLLO DE LAS SOCIEDADES CONTEMPORÁNEAS

¿Por qué este tema? El interés general sobre las coyunturas mundiales nos retoma al hecho lógico ya percibido por los grandes pensadores de la Ilustración: un proceso en el cual las mayores cuestiones de interés colectivo sean dirimidas por el uso de la razón, en franca contraposición a la cuestión teológica/metafísica que siempre estuvo dirimiendo dichos asuntos; por tanto, es lógico pensar que si se usa esta herramienta como recurso inicial y terminal, no es otra cosa que consecuencia de que el hombre ha entrado en la etapa contemporánea de la civilización; también es relevante la forma en cómo se elige a quienes nos representan: ya no se llega al poder por el famoso mandato divino, o por cuestiones de herencia o porque la “mayoría” (o sea la Aristocracia) designe a quien poner en el cargo para representar un colectivo (Dicho sea de paso, todos estos elementos que constituyeron pilares para sostener el Ancien Règime, que, también sea dicho de paso, sostuvo a sus dos estados más importantes: La nobleza y el clero, quienes se oponían a la Ilustración en todo sentido, manteniendo al pueblo en el oscurantismo, tanto que constituyeron el Despotismo Ilustrado, cuyo máximo emblema era "todo para el pueblo, pero sin el pueblo"), sino que se llego a resolver que todo aquel que aspire a representar a un conglomerado, debe ser elegido entre todos sin distinción alguna. El poder del Sufragio Universal nace.

Este acto de subordinar el poder a otro para que trabaje en pro de las necesidades de la mayoría nos lleva a otra pregunta, ¿Puede un ciudadano ser parte de un todo sin separarse de su hecho?; ese ciudadano, que tendría el poder de dirimir, como debe ser, en cualquier ámbito y en cualquier lugar, es un Universal, pero este Universal no se debe a su conocimiento ni sus capacidades. Nos referimos a todos quienes conformamos la sociedad humana, ¿O es que acaso, por ejemplo, el cambio climático o la crisis financiera, no afecta a todo el mundo, y ese “todo” no interesa de esos asuntos?

Importa destacar la relevancia que es este Ciudadano para el mundo, pues no existe en su aplicación, no se lo ve (Tal vez los de a pie), pero pide un cambio estructural de su base, no como un hecho político aislado, sino como un fenómeno social en la cual toda interacción termina en el algún lugar desconocido y nuestra conciencia todavía es ajena a ella; también, este sujeto, por su concepción cosmopolita, debe estar al tanto de lo que sucede, aunque sea un mínimo, de lo que ocurre en su lugar de origen (A veces y con frecuencia, pasa que ni nos enteramos de lo que sucede a la vuelta de la esquina, sea por desinterés o desidia).

La Conferencia Universal de Derechos Humanos de 1993, celebrado en Viena, Austria, se adhiere al pensamiento de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 donde dice claramente: “considerando los cambios fundamentales que se han producido en el escenario internacional y la aspiración de todos los pueblos a un orden internacional basado en los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en particular la promoción y el fomento de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos y el respeto del principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos, en condiciones de paz, democracia, justicia, igualdad, imperio de la ley, pluralismo, desarrollo, niveles de vida más elevados y solidaridad…”(1)  Esta parte nos da claramente el camino por el cual, todos y cada uno de los que conformamos la sociedad humana, debemos constituirnos en ese “ciudadano universal”, para lograr todos los enunciados presentes, que son la última Declaración que se ha hecho sobre Derechos Humanos.

Para finalizar, en todo ámbito, es necesario el interés por parte de los actores sociales a ser parte de este gran conglomerado; ese desinterés que se ve a nivel mayoritarios, hasta para sus cosas particulares (Que es como un arraigo social), debe ser modificado a uno como un elemento de transformación de las cosas que nos competen. El sociólogo debe estar consciente que un trabajo de esa naturaleza implica grandes sacrificios, pero sin duda alguna, el mayor premio será observar a una sociedad con ciudadanos universales más activos, más críticos, proponentes de idea y pragmáticos en la solución de las problemáticas diarias en la que viven todos y cada uno de nosotros. Ese debe ser uno de los objetivos principales para todos.

Un análisis crítico sobre la cuestión Universalista de la ciudadanía.

La cuestión universalista de la ciudadanía parte del hecho de que todos somos iguales ante la ley; esa lógica es la que debe ser la correcta, pero en la práctica real, lo “correcto” no entra en el escenario de lo plausible. El escenario actual es que muchas sociedades a nivel mundial gozan de una estratificación tal que la brecha ricos – pobres ha aumentado de manera exponencial; brecha que agudiza las crisis sociales que se ven en muchos países, especialmente en donde las políticas públicas no abastecen – por así decirlo – al colectivo más amplio que debe ser el que deba beneficiarse de dichas políticas.

En este mismo escenario, es normal que se apele, con determinada frecuencia, a modelos sociopolíticos que están en auge y aspiren a cumplir las expectativas de las mayorías, como por ejemplo el sistema de Bienestar que se está desarrollando en gran parte de Sudamérica con los procesos políticos socialdemócratas en la franja del Pacífico Sur; esa visión de lo “correcto” hace caer en cuenta que siempre existe una élite de poder dispuesta a sostener sus privilegios, sin importar su distinción ideológica, por tanto, lo más acertado es tratar de mejorar las condiciones de vida de esa gran parte de la población con el objetivo concreto de que ese “mejoramiento de vida” se vea favorecido en el aspecto de lo “correcto” y se manifieste en momentos electorales, muy especialmente.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la Ciudadanía Universal? Lo tiene que ver todo.

Sí, aunque se trate de demeritar el hecho de que la ciudadanía no haya ejercido sus derechos desde la cuestión natural de su ser (Es decir, como un sujeto político – civil), es inherente de su ser la cuestión de una elección racional que hacen todos y cada uno de estos sujetos con respecto al entorno y las condiciones en la que se encuentra: cuando lo hace como “usuario”, como “abonado”, como “proveedor”, como “cliente”, como “consumidor”, etc.

Esta lógica se enmarca en una cuestión mundial, en la cual, aún si la(s) condición(es), todos tenemos esa aspiración a aplicar esos derechos que están tipificados en los más altos documentos mundiales sobre Derechos Humanos existen y en su gran mayoría son desconocidos, tanto por desinterés, o tanto sea por mala fe de aquellos que nos han dirigido por muchos tiempo. Todos y cada uno de los ciudadanos, enmarañados en este gran sistema global, nos es inefable el hecho de que todo lo que nos rodea nos es de desinterés. Error gramatical y de práctica.

En el primer caso, la lógica natural nos dice que si bien el ciudadano no aplica sus derechos por desconocimiento, esto no nos aleja del hecho real (El “mundo objetivo” en palabras de Durkheim), de las “cosa” universal: ¿Acaso no es de nuestro interés lo que sucede en Japón con respecto a la cuestión nuclear acaecida por el Terremoto de hace un mes, aproximadamente?, alguien dirá que eso es de allá. Yo digo que es también parte nuestra, pues, de una u otra manera, nos afecta social, cultural y económicamente el hecho de que ese país sufra los estragos que se generó por el Terremoto, ¿Acaso también no es lo mismo como lo de Haití o Chile? Se aplica la misma lógica, ¿Dónde están los ciudadanos no japoneses reclamando el derecho a la no contaminación global o al bienestar económico de sus congéneres?

En el segunda término, la cosa es mucho más funcional. La sociedad contemporánea aspira a tener ciudadanos universales que conozcan los derechos de sí mismo y aspiren a la defensa del “otro”, pero, ¿Cómo no hacerlo si no se interesa por la “cosa” universal? Cuando se pretende dar por sentado un hecho que no se consume, se aspira a dejar que las cosas sigan su curso. “Dejar pasar” es el sentido que se asume como hecho. Pero este espacio de razón no da pie a una segunda oportunidad: el hecho de que suceda una acción como la quiebra mundial de hace tres años, se ignora a los que realmente fueron el sostén de que el mundo no se desplomará totalmente, que fueron los ciudadanos de a pie (como se da a conocer a ese sector que se ignora desde lo macro), para dar oportunidades a aquellos que ya la tuvieron; pero, si una parte de ella iría, por ejemplo, al África (2), a que sustentará económicamente la alimentación de los más necesitados, se hace una labor digna, no suficiente, pero tal que sería el punto de partida para dejar de dar la espalda a la problemática como la pobreza y la desnutrición, cuya mayoría de países están por debajo de Índice de Desarrollo Humano, (3)  lo cual muestra un total desinterés por la “cosa” de parte de los ciudadanos.

La aspiración es que cada uno se entere, se informe, se aplique en las cuestiones de interés general y cotidiano, pues es la mejor herramienta para encarar el futuro sin miedos ni temores; todos tenemos ese derecho y obligación, tanto para defender el derecho nuestro, como el derecho del otro.

Una opinión desde un enfoque interaccionista sobre la ciudadanía universal.

Este apartado, tiene su lógica sociológica, pues como tal, el enfoque hacia las interacciones nos lleva a un campo más a lo cotidiano, con el fin de conseguir explicar - espero no lo logre (sic) – esa sutil esencia que nos separa del “uno cercano al otro lejano”; aglutinando a todo el sistema intermediario, pero sin dejar de lado su importancia, pues la idea de “uno aquí”, puede ser traducida por la “concepción del “otro allá”. Esto ya lo han explicado por montones los funcionalistas y los interaccionistas simbólicos (Casos como G.H Mead con su idea del “yo espejo”; T. Parsons y sus aportes al estructural funcionalismo; N. Luhman y sus enfoque sobre los sistemas y otros autores que se me pueden pasar por omisión), pero trataré de darle un poco más de énfasis al día a día (O sea, hacia la lógica del Interaccionismo simbólico), pero ubicando su funcionalidad como sistema de vida diario manifiesto.

Bien, es claro en el día a día nos lleva por derroteros muy diferentes, a los cuales cada uno se enlaza, desde cualquier punto de vista, con otro no muy lejano, pues ese elemento lógico como la distancia solo es permisible hasta determinadas causas, por ejemplo: aquel que viven en una ciudad, debería tener clara la noción de lo que sucede en su misma ciudad, pero no lo está; y no lo está tal vez por esos elementos que se mencionaron en el subtema anterior de una manera latente, pero que en realidad son manifiestos, como el desinterés, el poco apego hacia su propio entorno, su causa “objetiva” de la misma, etc. Estas variables permiten adentrarnos en un mundo mucho más complejo de lo natural, pero natural es que, si bien el ser humano como ente social, tiene que estar al tanto de lo que sucede, dirá de lo que no es de su entorno: “No me interesa porque no es parte de mí”, (4) está lógica se apega a la cuestión de estar desapegado de la cultura universal que es la diversidad de la sociedad como elemento unificador de un conjunto de ideas que sobrepasan los linderos fronterizos, sean cuales sean, con el afán claro de estar totalmente compenetrados en la “cosa” pública, con el objetivo de poder comprenderla y saberla “decodificar”. Esta lógica codificada nos complica a muchos (y a los sociólogos en menos medida), en el sentido que muchos científicos sociales pecan de cienticistas al tratar de establecer una idea de lo que ocurre con la sociedad, poniéndole trabas, seguramente para darse el lujo de que solo ellos pueden comprenderla. Error.

Esta lógica nace como un asunto cienticista en el cual todos los que son parte de este grupo selecto debe manejar las directrices de cómo se debe “resolver” la o las cuestiones que se manejen dentro del espectro en el ámbito en el cual se manejan, lo cual no es incorrecto en última instancia, pero, ¿Dejar en manos de una minoría selecta la resolución de conflictos, cuando la misma sociedad, sin intermediarios, puede solucionarlas? Es imprescindible forjar el interés de la gran mayoría, pues, la Historia nos ha dado ejemplos claros de que el quemiimportismo no es la solución a los problemas, parafraseando a Martín Niemoller  (5) : “Hubo terremoto en Haití y no me importó, pues no soy de allá; hubo terremoto en Chile y no me importó, pues no soy chileno; les llegó el tsunami a Japón y no me importó, pues no soy de esa nación; me llegó a mí y era tarde.”

Así mismo parte la lógica de que no podemos dejar de lado cuestiones elementales de una sociedad a un grupo; lo que es pertinente, en último escenario, es su capacidad lúcida de dar un apoyo a la “cosa objetiva”, pero no dejar estas cuestiones en esas manos. Por otro lado, es importante destacar el status que adquieren los que se desenvuelven aquellos que tienen la capacidad plena de desarrollarse debido a su interés por todo o el mayor conglomerado posible; este escenario es posible gracias al entendimiento que le dan o le dan a el sistema y no se la pasan criticando sin dar una solución al problema real, sino más bien siendo parte de una solución específica que comulgue con el sentido común y la racionalidad propia de aquellos que están inmersos en dicha “cosa”, por consiguiente, a mayor grado de conocimiento de las cuestiones públicas y privadas que se manifiesten o estén latentes en la sociedad, mayor grado de análisis e interpretación se le dará(n) a dichos eventos, lo cual es útil a la hora de tomar decisiones que sean del beneficio del colectivo.





Fuentes:

1.Conferencia Mundial de Derechos Humanos; Declaración y programa de Acción de Viena. Austria, Viena; del 14 al 25 de junio de 1993.

2.-http://www.periodismoenlared.com/africa-continente-olvidado http://www.pobrezamundial.com/pobreza-en-africa/

3. http://hdr.undp.org/es/datos/tendencias/ (En este índice, se muestra los países del África Subsahariana y también se puede acceder a los países con el índice más bajo, estando los países africanos ocupando los últimos puestos).

4. Esto parte como una mala costumbre, que es algo reproducido culturalmente y se atañe a lo natural del ser humano, también es normal en sociedades industrializadas (con mayor frecuencia), pues pasan a formar parte de una vida mucho más impersonal; aunque el caso no es único, en otras sociedades se aplicó la lógica del “chisme o rumor” (tan vigente), de que se pensaba que generándose esto, “se estaba dando interés a los temas de los demás”, lo cual es falso, el distinguir hechos como el interés de los demás, en su afán de servir como parte del un colectivos y la cuestión de los rumores y los chismes, que generan malestar en los que son parte de una comunidad, es fundamental en la investigación que se debe ejercer para comprender lazos de hermandad y solidaridad en una comunidad.

5. Pastor luterano alemán.  Mayor referencia remitirse a esta fuente:  http://es.wikipedia.org/wiki/Martin_Niem%C3%B6ller
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