jueves, mayo 07, 2009

LA CUESTIÓN MORAL DE UN CÉLIBE O EL PODER ECLESIÁSTICO DE UN HOMBRE FRENTE A UN "HOMBRE NORMAL".

Antes que nada célibe es aquella persona que no ha contraído matrimonio; en estas situación definidora, es claro el asumir frente al otro dicha posición, ya que la ciudadanía ve de una manera especial a aquellos que acogen dicha posición por cuenta propia y se mantienen con el firme propósito de respetar las normas de la Iglesia Católica en especial, ya que no es justo que por el poder de este estado se corrompa la imagen de un grupo mayoritario.

¿Qué pasa cuando algunos dicen que es un hombre y puede cometer un pecado?, eso es impensable, ya que la postura del célibe es voluntaria y nadie lo obliga a tomarla; en esta situación, es válido que no se asuma el hecho de que han cometido errores el presidente actual de Paraguay, Fernando Lugo; o el Sacerdote cubano americano, Alberto Cutié; quienes no se han dado cuenta (eso creo en mi ingenuidad), que no son hombres comunes que deban andar de pecadillos ni cosas similares, ya que la situación en la cual están y con el poder que tienen lo obliga a reflexionar sobre el deber de no cometer acciones que atenten contra el pudor de los demás; ¿Porque no dejan su condición de célibes y se vuelven personas normales como cualquier hombre que desea formar familia?, no creo que el hecho de que lo logren sea un delito, pero el poder que tienen debido a su condición de curas/pastores los tienen en ese dilema; dilema el cual la Iglesia Católica no podrá dirimir, ya que es más fácil tener en el tapete esta cuestiones para que el "hombre normal" vea el poder que estos tienen frente a la ciudadanía; Iglesia Católica que, inclusive por el mediatismo del tema que se genera, le da réditos, tanto políticos como religiosos y nadie para dicha situación, obviamente con el PODER que estos tienen muy difícilmente podrán ser cuestionado de una manera directa, solo por opiniones, estas mayoritarias, que piden mayor apertura de dicha Iglesia.

Al igual que el señor Lugo, cuestión ya mencionada (a) , el señor Cutié peca de ingenuo al considerar que con el perdón se acaba todo y caso resuelto; es lamentable lo silencioso que pueden ser los liberales frente a un dilema más elemental: la cuestión moral del célibe.

El célibe, como se define, es una persona que no está en estado de matrimonio, ¿Acaso se retorna a lo arcaico, como en el caso del señor Lugo?, es lamentable que esto sea solo decir, pero la moral real de un ser humano "normal" (y lo pongo en comillas, ya que los célibes no son personas que, frente a un hombre o una mujer que pueda hacer una vida normal, deban rendir cuentas, más solo a aquellos que se les concede), no accedería al engaño (claramente), para poder consumar sus "pecadillos" (lo leí esto y simplemente me caí como condorito con su clásico plop), y si decimos así es porque son plenamente conscientes de que pueden manipular a las demás personas con el poder otorgado por su condición de célibe.

Seamos claros: ¿Porque la Iglesia Católica deja abajo su prohibición de que los Curas no puedan formar familia? ¿Cuál es el delito que cometerían al reconocérseles su condición de "hombres normales" (Ojo)?, ¿Acaso dicha Institución teme perder sus privilegios seculares otorgados por la cultura del oscurantismo? ¿Acaso temen perder el poder frente a la Sociedad a la cual tienen la oportunidad de estar de acuerdo a su estructura de poder y su relación con la misma? Espero que la corriente de aquellos que desean esta "normalidad" (insisto en las comillas), sea algo que despierte a aquellos célibes que desean con fervor tener una familia (b); ya sea dentro o fuera del contrato matrimonial, con el objetivo de beneficiar a esta institución social elemental de toda Sociedad.
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